jueves, 9 de agosto de 2018

Fragmentos y narraciones (4)


Presentamos el cuarto capítulo de la serie "Fragmentos y narraciones", versión audiovisual del libro "Literales ausencias", antología poética de Juan Carlos Llauradó.

En esta entrega compartimos el trabajo de Joaquín Castro, un artista plástico rojense muy querido por nuestro homenajeado. Agradecemos muy especialmente también la participación de Marcela Taparauskis en la lectura de este poema íntimo y despojado.

Ver capítulos anterior:

Fragmentos y narraciones (1)

Fragmentos y narraciones (2)

Fragmentos y narraciones (3)

"Literales ausencias" fue editado en junio de 2018 por Filoso-Qué? y Nido de Vacas Ediciones, y será presentado oficialmente el 23 de septiembre en el Centro Cultural Ernesto Sábato de la ciudad de Rojas, Buenos Aires.





"Fragmentos y narraciones"

Capítulo IV: “Intensidades”


Voz: Marcela Taparauskis

Obra plástica: Joaquín Castro (Lápiz, lapicera y vino sobre papel)

Presentación: Juan Carlos Castro

Edición de audio: Gabriel Campana

Grabación: Eduardo Alberti y José Luis Terzaghi

Realización: Nido de Vacas Ediciones y FilosoQué?



"Intensidades". Joaquín Castro (Lápiz, lapicera y vino sobre papel)


Intensidades


Quiero morir en la más absoluta intimidad.
Embriagado hasta el delirio,
Por haber vivido
Como lo hice.
Quiero que Dios no ore por mí,
Y que hasta el más humilde
De los mortales,
Encienda una vela
Con el pabilo de todos mis recuerdos.
Quiero que la parca sepa
Que deseo besarla
Como un acto de gratitud,
Por su inevitable gesto.
Quiero que mi hijo sea el crepúsculo
De los infinitos instantes precedentes,
Que inexorablemente se harán ciertos.

De la inmutable transformación
De las cosas
Que es la metafísica,
Llevaré conmigo
La única respuesta
Que entre quimeras y desvelos,
Me confesó la soledad en su desamparo.
Quiero que mis amigos sepan
Que no me han perdido,
Y que no se apenen
Porqué no estoy extraviado.
Tan sólo inicié otro viaje
Y en las orillas
De cualquier río,
Mi única esperanza será
El reencuentro con ellos.
Quiero que mis poesías
No se conviertan en polvo,
Porque ellas son todo mi legado.

No vine a este mundo
Para ser complaciente,
Sino para marcar un coma y punto
Que sólo algunos comprenden.

De nada me arrepiento
Y mi única confesión
Es el silencio,
De un espíritu que vivió
Todo aquello que
Una frágil existencia,
Pudo ofrecerle.
Conocí el acíbar y la dulzura
De lo fugaz y eterno,
Y sé, que quien lo ha vivido
Comparte la herencia
De la misma sangre.
En los Laberintos
Que nos presentan
El espacio y el tiempo,
Sólo Heráclito
Tenía la respuesta.
No me amparo en nada
Que me sea ajeno,
Ya que todo lo vital

Siempre me ha herido.




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