Hasta el 5 de abril ponemos a disposición de todxs versiones en PDF de algunos de nuestros libros, para su descarga gratuita.
Sabemos que esta decisión puede afectarnos desde el punto de vista económico puesto que, como seguramente entenderán, nuestro único ingreso, el que nos permite mantener a flote este proyecto, proviene de la venta de libros.
Tal cual lo contamos en la última entrada, tenemos muchos títulos para ofrecer y este mes se cancelaron todas las actividades en las que teníamos previsto participar, lo cual nos genera una merma considerable en nuestras cuentas.
Al mismo tiempo, entendemos que hay muchxs lectorxs con ganas de leer algunos de estos libros y la situación es complicada también para ellxs. Por eso decidimos hacer este pequeño aporte de ofrecerlos por tiempo limitado y de manera gratuita, en una decisión conjunta con los autores, a quienes consideramos el eslabón más importante en esta cadena, y que apoyan esta iniciativa desinteresadamente.
Les invitamos a colaborar con un bono contribución a través de Mercado Pago de:
$ 100
También pueden contactarnos a través de nuestro correo electrónico nidodevacas@gmail.com o de nuestras redes sociales. Del mismo modo, para quienes quieran conseguir los ejemplares en papel existen varias formas y puntos de venta, que pueden consultar aquí.
Si nada de todo esto último sucede, estaremos igual de felices. Que disfruten de estas lecturas.
#YoMeQuedoEnCasaALeer
#QueElContactoNoSeCorte
Libros de Nido de Vacas para descargar
Literales ausencias (Juan Carlos Llauradó)
Políticas del discurso (Diego Singer)
El vértigo de la felicidad (Amir Abdala)
La salida (Juan José Oppizzi)
Donde el sol confluye con la mierda (Paul Bravo)
Lolei. Memorias de lo inconfesable (Federico Riveiro)
Penales para el primer amor (Federico Riveiro)
Nuestra India (Dussie Siculer)
Hay un poema dormido, hay un poeta despierto (Amir Abdala)
Lo único que pasa es lo que no se recupera (Amir Abdala)
Mostrando las entradas con la etiqueta Amir Abdala. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Amir Abdala. Mostrar todas las entradas
martes, 17 de marzo de 2020
Libros para bajar en PDF
Etiquetas:
Amir Abdala,
Diego Singer,
Federico Riveiro,
Juan Carlos Llauradó,
Juan José Oppizzi,
Nido de Vacas ediciones,
Paul Bravo,
PDF gratis
Ubicación:
Rojas, Buenos Aires, Argentina
jueves, 11 de julio de 2019
Dos miradas sobre "Reverso", de Juan José Oppizzi
Amir Abdala, Juan José Oppizzi y Federico Riveiro
Ph: Paul Torres
|
El escritor Juan José Oppizzi presentó en Rojas su libro "Reverso" (Clara Beter, 2018), en el cual compila una decena de cuentos basados en hechos históricos, en clave humorística, ubicados en distintas épocas de la historia y lugares del planeta.
Se trata de la décimo séptima obra publicada por este autor nacido en San Isidro en 1957, y radicado en la ciudad de Arrecifes, que ha incursionado en géneros como novela, cuento, ensayo, teatro y poesía.
Sobre “Reverso” y su obra Oppizzi manifestó ante la prensa local que “es un libro que ya ha empezado a andar, sigue el camino lento de todas las publicaciones que he hecho. No sueño con ser diferente, porque la situación de todo escritor del interior que tiene que buscar, a veces, fatalmente, editoriales de la capital para poder trascender un poco. De igual modo, en mi caso, normalmente, soy yo el que solventa mis publicaciones. Hasta ahora no tuve la suerte de que ninguna editorial se interesara en comprarme alguna obra. Es algo curioso y que sirve de consejo para los escritores que se inician, porque se van a encontrar con argumentos circulares; es decir, las editoriales dicen: "Yo a usted no le puedo publicar porque no es conocido"; y entonces uno responde: "yo no soy conocido porque ustedes no me publican". Es un círculo que no tiene resolución inmediata, es a largo plazo”.
Oppizzi hizo su presentación en Rojas a fines del mes de junio, invitado por el secretario de Cultura Alejandro Elcoro y bajo el padrinazgo del editor y escritor Federico Riveiro y del escritor Amir Abdala, de quienes compartimos sus palabras sobre esta obra.
![]() |
Federico Riveiro, Juan José Oppizzi y Amir Abdala presentando "Reverso"
Ph: Semanario Hoy (Rojas)
|
"Una mirada humorística de la Historia,
que no sacraliza lo recibido ni denuesta
lo rigurosamente conocido"
Una forma posible de explicar la Historia es sospechar que lo que se cuenta no es lo que sucedió, sino lo que “se dice” que sucedió. Puede conjeturarse que eso que “se dice” es un discurso que se impone, y es el que luego tomamos como “aceptado” o “verdadero”. También puede observarse que el momento de la creación discursiva sobre los hechos está lleno de silencios, es decir, lo que forma parte de la historia pero no se cuenta, porque quien ha recogido esos hechos decidió no utilizarlos. Será la significación retrospectiva la que termine por avalar o no esa construcción sobre lo que sucedió, y sobre lo que se eligió contar o silenciar de aquello que sucedió.
Pienso: ¿qué ocurre cuando se intenta reescribir una parte de la Historia, haciéndolo desde los silencios, de lo no dicho, de lo “no del todo conocido”? Y pienso: ¿es válido buscar una versión diferente de la Historia, en la cual se rastreen elementos que quizás no podemos determinar que existieron? Y pienso: ¿cómo abordar eso “no conocido” sin incurrir en una falsedad? ¿Qué camino elegir para contarlo? Pregunto: ¿es lícito valerse de lo ficticio para reconstruir un pasado que “pudo haber sido”? Finalmente: ¿cómo debemos recibir esa nueva versión cuando aparece rejuvenecida con ornamentos humorísticos?
Por supuesto que no tengo respuesta para ninguna de estas preguntas. Con lo cual para salir de este laberinto y tratar de descifrar mis propios cuestionamientos debo empezar a asomarme al libro y ver si enlazando algunas ideas podemos arrimarnos a algo que pueda considerarse una respuesta.
Comencemos por lo menos riesgoso: el título de este volumen: “Reverso”. Esta voz latina significa “vuelto del revés”, cuyo origen deriva a su vez de “vertere”, es decir: “girar”, palabra emparentada con “versión”, una de cuyas acepciones es “traducir”.
En este libro hay versiones; escenas posibles, traducciones alternativas de la Historia que, quizás, no se correspondan con lo ya aceptado como “verdadero”, pero que aquí se proponen jugar con ese tiempo de imprecisiones y dar un giro al momento de la significación retrospectiva.
Para empezar a despejar este palabrerío, es importante aclararlo, ya: este no es un libro de Historia. Aquí no hay rigurosidad ni búsquedas revisionistas de la Historia (con mayúscula). Hay, sí, un examen previo para construir los contextos de un juego contrafáctico de posibilidades imaginarias, en el cual el autor propone una mirada alternativa, sin sacralizar lo recibido ni denostar lo rigurosamente conocido.
Lo logra, a mi entender, con dos virtudes que se llevan la atención (y la intención) del libro: el buen trato del lenguaje y el humor.
“Reverso” reúne una decena de relatos que recrean momentos de la Historia en clave humorística; hay una propuesta imaginativa donde lo cotidiano (lo silenciado de la Historia, con mayúscula) se transforma en material lícito para la parodia. Así, con el humor, se “ablanda” la supuesta dureza de una narración que caracteriza a lo oficial y ortodoxo.
Aquí el recurso humorístico sobresale por su inteligencia para interpelar los sentidos de las palabras y en la recreación de breves escenas de un pasado reconocible en la creación histórica. Es frecuente encontrar registros que tienen algo de Les Luthiers, una generosa dosis de Jardiel Poncela, una pizca de Mel Brooks, mediante los cuales el autor apuntala su agudeza verbal con gags oportunos, diálogos sutiles, desenlaces sorprendentes y sarcásticos, sin necesidad de tortazos en la cara ni de apelar a lo chabacano o lo soez para impresionarnos.
Lo cómico es un rasgo que se adivina ya desde la elección de los nombres de algunos de los personajes que encontraremos a lo largo de estos textos, donde el autor juega con los sonidos y con los sentidos de las palabras con erudición y elegancia: encontraremos a un faraón de nombre Kataforesis, a filósofos griegos llamados Enréveses, Espasmos o Hartazgos; a un emperador romano conocido como Egolatrius Infinitus, a africanos de nombre Mondongo o Bingo, a una nave española bautizada como Divina Hostia, a una soprano italiana conocida como Ofelia Grittini o a un tenor llamado Edgardo Berridos.
Ya desde ese lugar el lenguaje se reviste con los ropajes del ingenio y funciona como una reacción creativa que se distancia de lo posible (o de lo que, ¿por qué no? pudo haber sido). Y lo que se reconstruye es un recorrido por los antiguos Egipto, Grecia, Roma, China, y luego el Virreinato rioplatense, la Francia medieval, la Inglaterra victoriana, un África con paisajes de Tarzán o una Argentina que recupera una batalla crucial de nuestra historia, recorrido en el cual el autor se transforma en un verdugo de la solemnidad con acotadas y desopilantes alternativas contadas al modo de las antiguas “Fabulas Milesias”, esos cuentos disparatados cuya gran atención estaba puesta en deleitar, no tanto en enseñar.
Fue Julio Cortázar quien sostuvo que el relato equivale a una fotografía. Para lograrlo el escritor, como un fotógrafo, se ve obligado a “recortar un fragmento de la realidad, fijándole determinados límites, pero de tal manera que ese recorte actúe como una explosión que abre de par en par una realidad mucho más amplia”.
Arriesgo a creer que así lo juzgó el autor cuando se imaginó estos “reversos”. Aquellas ausencias de la Historia, esos silencios que mencionaba al comienzo, acá cobran vida en un juego de voces y nuevos sentidos que nos ofrece, además, una posible respuesta a una pregunta que nos hacemos seguido cuando tratamos de escribir: ¿cuál es el mayor desafío al momento de crear un cuento? Esa posible respuesta sería:
“El mismo desafío que al enfrentar cualquier obra de arte: el de crear algo que no existía. El de contar algo que nunca antes se había contado de ese modo”.
“Reversos” toma fotografías de una realidad histórica llena silencios y nos regala pequeñas ficciones para compartir, con una yapa: el humor. Como el mate, el humor se comparte. En este caso, en forma de relatos que nunca antes se habían contado de este modo.
FEDERICO RIVEIRO
********
"Cada escena literaria siembra utopías
en la construcción de sus propias pesadillas"
“En el placer o la pena, uno se hace a sí mismo
confesiones imposibles de hacer a otro,
y con ellas escribe libros”.
Michel Foucault
Se puede suponer que el tiempo y la historia caminan desprejuiciados el uno al lado de la otra. También podemos suponer que los registros históricos se subleven y, en vez de devenir en luchas o en mezquindades, comiencen a narrarse como híbridos pasajes que encierran realidad con fantasía. Esta particularidad nos obliga a reflexionar, a dudar, a cuestionar y a representar, bajo otra óptica discursiva, la absurda verdad que creemos transitar sin repetir nueva y erróneamente las épocas que nos antecedieron.
Los límites en la imaginación carecen de valor. Con constancia, un autor busca el “Reverso” de las situaciones y los momentos para fecharlos mediante la palabra escrita que ocupa espacios y lugares laberínticos, y que exigen más controversias que afirmaciones. Asimismo, las imágenes que nos propone una lectura dedicada, además de arrastrarnos por las tormentas y las resoluciones de una mente en plena catarsis creativa, sólo nos indica la moraleja de nuestra propia fábula.
Me pregunto: ¿Qué es hacerse cargo de un libro? ¿Qué es dejarse que el libro se haga cargo de uno como lector? El miedo late en la excitación por lo nuevo, por lo novedoso, por lo que no se sabe qué sucederá. Con total confianza, me atrevo a afirmar y, sobre todo, a aceptar que el humor, al igual que la seriedad, que el sarcasmo y que la fiebre por lo desconocido, carecería de importancia si no hay con quién compartirlo; como puede ser el caso de los autores que indagan con acidez en la complicidad de sus lectores para despertarlos: similar a Huxley en “Un mundo feliz”, similar a Bradbury en “Fahrenheit 451”, o similar a Orwell en “1984”.
Esto me lleva a pensar que cada escena literaria siembra utopías en la construcción de sus propias pesadillas.
Y Juan no merece excepción alguna porque, dentro de lo imposible (o de lo difícil que es hoy sonreír por satisfacción o por complicidad sincera), jugó con los dobleces de la arquitectura egipcia, con el trasfondo egocéntrico de la filosofía griega, o con la pedante fuerza de los romanos para imponer la lucha física sobre el intelecto, entre otros embarques culturales. Estoy convencido de que el mérito del autor no está solamente en haber escrito este libro; sino que, ante cualquier diferencia de conceptos, entendimientos o creencias, “Reverso” nos brinda la posibilidad de ver, de palpar y de deglutir los hechos históricos que creíamos conocidos librándonos de ciertos prejuicios, como se podrá leer en el cuento que se titula “Gratitud”, donde un pescador libera a un genio que cumplía una condena en las profundidades de un río, y éste le agradece diciéndole, con la práctica versística de un poeta opacado por el infortunio: “Gracias, amable pescador. Ya había olvidado el aire, los árboles, los pájaros…”.
AMIR ABDALA
El autor: Juan José Oppizzi nació en San Isidro, en 1957. Es escritor, investigador y conferencista. Ha publicado las novelas Caza (1993), Las cuatro paredes (1997), Pobladores del témpano (2000), La curva de la luz (2016), Los ecos del abismo (2017) e In extremis (2017); los poemarios Hasta que descubro el miedo (2005) y Un río de milenios (2013); los aforismos reunidos bajo el título Sedimentos (2006), el volumen de obras teatrales Tres piezas breves (2010), los libros de relatos El árbol y el caminante (2011) y Lugares, hombres y personajes (2018); y el ensayo Aporte referido a la creencia (2014). También ha participado en diferentes antologías de cuentos y relatos.
En 2019 publicará la novela La salida, su décimo octavo libro, que editará Nido de Vacas ediciones en lo que será el segundo volumen de su colección "Cicatrices" de narrativa.
Etiquetas:
Alejandro Elcoro,
Amir Abdala,
Federico Riveiro,
Juan José Oppizzi,
Nido de Vacas ediciones,
Noticias de Rojas,
Paul Torres,
Rojas,
Semanario Hoy
Ubicación:
Rojas, Buenos Aires, Argentina
sábado, 6 de abril de 2019
Amir Abdala: “La literatura es tan necesaria como el llanto”
El escritor rojense presenta su novela “El vértigo de la felicidad”, editada por Nido de Vacas. En su primera incursión en el género narra una historia intensa y veloz sobre la decadencia humana de la sociedad moderna en un ambiente urbano. “Yo no agarro la literatura para matar el aburrimiento, sino que la agarro para absorberla y deformarla, siempre desde mi escritura”, reflexiona el autor.
![]() |
| Ph: Adrián Minadeo/ El Nuevo Diario Rojense |
Luego de publicar dos libros de
poesía, el escritor Amir Abdala (Rojas, 1990) amplía sus registros de escritura
y presenta su primera novela, El vértigo
de la felicidad, que editó Nido de Vacas para su colección de narrativa
“Cicatrices”.
En su opera prima el autor propone una mirada cruda de una sociedad
caníbal y sumida en la desesperanza, desarrollada con un arte refinado, sucio,
reflexivo y grotesco que pone en palabras de un protagonista abandonado a la
miseria. Lo hace con un estilo descarnado, con una prosa intensa que —como él
mismo explica— se corre de lo convencional de las estructuras narrativas
actuales.
“Desde cualquier punto de vista
esta obra debe saberse como castigo y como redención. Nadie está exento de
ninguna jugarreta del Destino: hoy comés caviar, mañana no tenés qué comer. Al
final, la sociedad te juzga porque está aburrida de sí misma”, observa Abdala
al resumir el proceso de escritura de su novela. “Las experiencias de la
existencia nos pertenecen. Yo trato de hacerlo literatura. Con seguridad te
puedo decir que me perdí mientras me iba encontrando, y viceversa”, agrega.
El protagonista de esta
historia es un hombre que ha decidido abandonar todo luego del suicidio de su
novia, y desde su nueva vida vagabunda descubre ese vértigo que lo estaba
esperando y le da sentido a su propio destino. Acosado por los recuerdos, va
plasmando en su diario íntimo sus observaciones sobre un mundo sórdido e
inestable que “flota, florece y se marchita lentamente” a su alrededor, mientras
intenta reflexionar por qué la muerte de Isabel no fue un acto reflejo
provocado por su depresión sino una resurrección de sus propias valoraciones.
—¿Qué idea de novela acompaña tu escritura?
—Una idea más bien
desproporcionada. Trato de correrme de los convencionalismos y las estructuras.
La mayoría de los autores que leo son linealmente correctos en su narrativa.
Eso, en mi caso particular, me agota. Igual soy consciente que los escritores
que leo están establecidos desde otro lugar; es decir, yo no agarro la
literatura para matar el aburrimiento, sino que la agarro para absorberla y
deformarla, siempre desde mi escritura.
—¿Cuánto de autorreferencial podemos encontrar en esta obra? ¿Por
qué elegiste esta forma de narrar?
—Creo que nada de lo que vengo
trabajando se corre de mí como punto de referencia. El hecho en sí no es nada
si no se lleva a cabo. Uno transita diferentes vivencias, y con éstas arrastra
diferentes lenguajes. Cada lector se identifica con un personaje (en raros
casos, con varios). Eso te lleva a correrte de tu lugar como escritor y
reconocerte como lector. Todos podemos transitar la pobreza, la miseria, el
desgano, el dolor, el amor… La referencia siempre va ser uno como individuo.
Considero que al reflejarnos en la tristeza del otro, estamos desprendiendo
parte de nuestra tristeza. Irremediablemente somos la referencia.
—¿Qué enlace encontrás entre el abandono y la literatura?
—Es una muy buena pregunta…
Encuentro un enlace que une, pero a la vez destruye. A la literatura la veo
como un sinónimo claro de abandono. Para ser más preciso: cuando uno deja de
leerse, pensarse, escucharse, mirarse, verse, se atribuye (aunque no se
percate) grandes dosis de abandono y dejadez. La literatura es tan necesaria
como el llanto. Llega un momento que si no estás dispuesto a llorar la angustia
te carcome las fuerzas, y lo peor de todo es que influye en vos como persona
social. ¿No te parece un desperdicio para el intelecto humano sedarse a base de
consumo barato sin percatarse que a veces el otro puede necesitar un abrazo o
un oído que lo escuche? El abandono te despoja de lo que sos; la literatura te
centra en lo que sos.
—El protagonista refleja una mirada sórdida del mundo, muestra un
costado hipócrita. ¿Qué escena considerás que resume mejor esa visión?
—Pensé mucho en esa escena. Te
resumo en pocas palabras la pregunta: cuando el personaje enfatiza, reflexiona
y analiza a las hienas y a las carroñas. Así creo que se vive (¿vive?) hoy.
—¿Qué podés decir sobre Isabel, esa protagonista ausente que, sin
embargo, atraviesa la obra con una presencia muy fuerte?
—La fuerza de Isabel está
arraigada a ese tipo de personalidades que parecen o quieren parecer
desapercibidas. Existen personas que se aferran a un compromiso que pretende
ser vacío, pero el ego es tan grande que abarca mucho más allá de la percepción
que se puede llegar a tener. A veces conocemos a seres por una noche o dos y no
los olvidamos nunca más. Toda persona es importante si se le da importancia, y
veo en Isabel esa transgresión entre perturbadora y angelical. Una mujer que
remite un tiempo incontrolable, pero desesperante.
—¿Qué valor le otorgás a la música para la construcción de esta
narración?
—Una amiga me repetía que las
personas que pasan cuando uno ama, generalmente, nos dejan música. Y traté de
seguir ahí, en ese espacio musical, donde la narración debía tener un peso
obligado. Los personajes de esta historia son una especie de selectivos
melómanos, pero no se hacen cargo de lo que produce la música que escuchan… son
tan egoístas que hasta buscan detestarse en algo que debe producir felicidad o
satisfacción, como la música que comparten y menosprecian.
—¿Qué marcas o registros de otros autores reconocés en tu
escritura?
—Muchas. Trato
de unificar cierta voracidad literaria acorde a la lectura que me van dando los
autores, las personas con las que convivo y con las que me rodeo o voy cruzando
por casualidad. Leo mucho y me arraigo demasiado a la obra de los autores y no
tanto a la vida personal de los autores, porque ellos también son miserables.
Te doy un ejemplo: leo Borges y me enfoco en toda su obra; leo Miller y me
enfoco en toda su obra; leo Kundera y me enfoco en toda su obra; leo… ¿Me
explico? Sí noto de los autores consagrados que hay que leer en serio para
escribir en serio. Además de que siempre se lee más de lo que se escribe.
—¿Qué encontraste y qué perdiste a lo largo del proceso de
escritura de esta obra?
—Fue en simultáneo, pero desde
otra óptica. Mi trabajo es vivir lo que leo de otros autores, lo que escribo y
lo que leo de lo que escribo. No podría quedarme quieto. Las experiencias de la
existencia nos pertenecen. Yo trato de hacerlo literatura. Con seguridad te
puedo decir que me perdí mientras me iba encontrando, y viceversa. Desde
cualquier punto de vista esta obra debe saberse como castigo y como redención. Nadie
está exento de ninguna jugarreta del Destino: hoy comés caviar, mañana no tenés
qué comer. Al final, la sociedad te juzga porque está aburrida de sí misma. El
cuerpo humano pertenece a la fosa o el crematorio; ni más, ni menos.
El autor
Amir Abdala nació en Rojas,
provincia de Buenos Aires, en 1990. Escritor autodidacta, es autor de los
poemarios Hay un poema dormido, hay un
poeta despierto (Imaginante, 2015) y Lo
único que pasa es lo que no se recupera (Imaginante, 2016). Algunas de sus
obras inéditas fueron premiadas en certámenes literarios nacionales e
internacionales. El vértigo de la
felicidad (Nido de Vacas Ediciones, 2018), es su primera novela.
Ficha técnica
El
vértigo de la felicidad. Amir Abdala.
Nido de Vacas, 2018.
108 páginas. 21 x 14,8 cm.
Colección: Cicatrices/
1
Edición:
Federico Riveiro, Fernando De Luchi. Arte
de tapa: Emiliano Raggi. Fotografía:
Julieta Gualtieri.
Sinopsis
Luego del suicidio de Isabel,
su novia, un hombre abandona todo y emigra hacia una vida vagabunda, que
marcará el inicio de su propia existencia. Acosado por los recuerdos, explora
este mundo sórdido e inestable, mientras su pasado y su presente se van
superponiendo. De esta manera, convierte la miseria que eligió en un arte
refinado, reflexivo, sucio y grotesco.
En su cuaderno íntimo —que
recorre de forma caótica y profunda, al igual que lo hace por las calles que
transita cada día— va plasmando sus observaciones y sentimientos sobre una
ciudad indiferente, que “flota, florece y se marchita lentamente”.
El protagonista aprenderá que
el Destino es un vértigo que lo espera. La felicidad desborda ese vértigo y lo
deja sin escapatoria. El tiempo, inclemente como se presenta, le resulta
rutinario. Aun atorado por su propia desidia, concluye que “la vida es
impiadosa, por eso su magia”.
Con un estilo descarnado, Amir
Abdala construye una historia que perfora las sutiles negligencias en la que
estamos enclaustrados. Un enfoque diferente que hace pensar que cualquier
persona puede terminar habitando los suburbios, como el agua estancada que
brota de las cloacas y se acomoda en los cordones de la vereda.
Fragmento de la obra
“La calle es la única
alternativa... ¿Qué patético depredador de sueños se atreverá a despertarme de
mi nido de colibríes? Fantaseé: la arrebatada esperanza de morir atado a tus
pies, Isabel, tuvo carcelarios exámenes de soledad y flagelaciones. Si todavía sigo
sangrando es porque me desvive el destino de mi moraleja. Consciente de mis
atribuciones inhumanas sé que merezco una condena, y son tus ojos alumbrándome
como la luna a los lobos; consciente de tu desplante corporal sé que merecés
una condena, y son mis ojos maullándote como los lobos a la luna. Te describo con
dulzura (pero no olvides que no soy el poeta de nadie, sino que soy el poeta de
todos, por eso aún seguís en mi voz): fuiste la cenicienta apática de una
juventud destruida por el molde cobarde e incomprensible de saberse acá: mitad
humano, mitad animal. Isabel, me enseñaste que la violencia es una forma
necesaria para deshacerse de sí mismo; me enseñaste que se supone estar vivo por
tener vida, tanto que se evalúa la fuerza por hacerla... Al final, para dar un
nuevo comienzo a mis andanzas, despojado de materialismo, me digo que por
cobardía, la calle es la única alternativa que no se busca”.
![]() |
| Ph: Julieta Gualtieri |
Etiquetas:
Amir Abdala,
El Nuevo Diario Rojense,
El vértigo de la felicidad,
Emiliano Raggi,
Federico Riveiro,
Fernando De Luchi,
Julieta Gualtieri,
Nido de Vacas ediciones,
Rojas
Ubicación:
Rojas, Buenos Aires, Argentina
miércoles, 12 de diciembre de 2018
Nido de Vacas presenta su tercer libro en la Capital Federal
Se trata de la obra “Donde el sol confluye con la mierda”, de Paul Bravo, que inaugura la colección “Espantapájaros”, dedicado a poesía. El evento se realizará el próximo miércoles 19 de diciembre en Café Montserrat, con poesía en vivo y artistas invitados.
La editorial rojense Nido de Vacas presentará el libro “Donde el sol confluye con la mierda” en la Ciudad de Buenos Aires, lo que significará el lanzamiento oficial este trabajo del escritor Paul Bravo.
El evento se llevará a cabo el próximo miércoles 19 a las 20 horas en Café Montserrat (San José 524), y habrá lectura de poemas y música en vivo a cargo de artistas invitados, entre otros Franco Bonadeo, Raúl Carranza, Luis Esteban González, Glenda Pietryszyn, Iván Sineiro, Nicolás Valinotti y Gabriela Gorsky.
“Donde el sol confluye con la mierda” es el tercer material que presenta este año la editorial rojense, con el cual pone en marcha la colección “Espantapájaros”, dedicado a poesía. El libro consta de cincuenta y tres poemas y constituye la primera publicación del autor, nacido en 1975 en la capital federal.
De este libro participaron Federico Riveiro y Fernando De Luchi en la edición, Emiliano Raggi en el arte de tapa y diseño de colección, y cuenta con los dibujos de la francesa Marianne Thibault y la contratapa estuvo a cargo del escritor y director teatral Iván Sineiro.
Vale mencionar que sigue la preventa exclusiva sigue vigente hasta la presentación oficial del libro. Para la ocasión, se estableció un valor de $ 250 por cada ejemplar numerado, un precio menor al que luego podrá conseguirse en los distintos puntos de ventas.
En este sentido, existen paquetes promocionales con otros títulos de la editorial, que se extenderá durante este mes. Para ambas opciones, los ejemplares pueden reservarse a través del correo electrónico: nidodevacas@gmail.com, contactándose a través de las redes sociales o con los integrantes de la editorial.
![]() |
| COMPRAR A TRAVÉS DE MERCADO PAGO CLICKEANDO EN LA IMAGEN |
![]() |
PROMOCIÓN ESPECIAL PARA EL MES DE DICIEMBRE |
Otros proyectos de Nido de Vacas
Mientras se delinea el plan de publicaciones para 2019, vale mencionar que la primera publicación de Nido de vacas, “Literales ausencias”, la antología poética de Juan Carlos Llauradó, está pronto a agotarse y se evalúa una reimpresión, al tiempo que sigue en venta“El vértigo de la felicidad”, la novela de Amir Abdala.
Finalmente, por estos días está en proceso la edición de un nuevo trabajo de la colección FilosoQué? (dirigida por Ezequiel Evangelista): “Políticas del discurso. Intervenciones filosóficas en la escuela”, del profesor Diego Singer, cuya aparición está prevista para comienzos del próximo año.
Donde el sol confluye con la mierda
Ficha técnica
Donde el sol confluye con la mierda. Paul Bravo.
Nido de Vacas, 2018. 124 páginas. 21 x 14,8 cm. (Colección: Espantapájaros/ 1)
Edición: Federico Riveiro, Fernando De Luchi.
Arte de tapa: Emiliano Raggi. Ilustraciones:Marianne Thibault.
Sinopsis de la obra (Por Iván Sineiro):
“La poesía de Paul Bravo arrastra al lector a los oscuros arrabales de Buenos Aires, a la incomodidad de viajar apretujado, a la esencia del barrio, a una urbanidad impregnada de tango y despojada de solemnidades, hasta despertar las sensaciones del propio cuerpo.
“Nos conmueve y a la vez nos perturba, mediante un sentido del humor imprevisible e irónico, que ubica a la marginalidad en una belleza rebelde y atroz. Y lo lleva a un viaje interior, generando una fantasía que de inmediato se encarga de desarmar en el entramado de lo cotidiano, con un realismo que él mismo define como ‘poesía biodegradable’.
“Donde el sol confluye con la mierda tiene la virtud de reunir crudeza y sensibilidad, lo efímero y lo eterno, lo verídico y lo absurdo; una forma que hace de este novel autor una marca inigualable”.
Paul Bravo nació en la ciudad de Buenos Aires en 1975, pero se crio en los suburbios y volvió a la gran ciudad para estudiar en la universidad. Allí realizó trabajos de todo tipo para sobrevivir (fue mozo, canillita, ensobrador de medias, vendedor de libros, investigador privado, empleado del correo argentino, conductor de radio y manager de bandas de rock, entre otras) hasta que la escritura se convirtió en su principal fuente de sustento. En el año 2010 vivió una temporada viviendo en Porto Alegre, Brasil, donde se vinculó con la Escuela de Psicoanálisis y Poesía “Grupo Cero”. En 2011 participó de un proyecto de defensa de las comunidades aisladas de la Amazonia boliviana, con las cuales convivió durante un año, compartiendo su modo de vida y costumbres. Luego se dedicó a formarse en chamanismo y otras artes curativas. Donde el sol confluye con la mierda es su primer libro.
Etiquetas:
Amir Abdala,
Café Montserrat,
Donde el sol confluye con la mierda,
El vértigo de la felicidad,
Nido de Vacas ediciones,
Paul Bravo
Ubicación:
Rojas, Buenos Aires, Argentina
domingo, 25 de noviembre de 2018
"Un alarido contra la sociedad, contra el sistema". Juan José Oppizzi opina sobre "El vértigo de la felicidad"
Compartimos con ustedes el elogioso comentario sobre "El vértigo de la felicidad" que nos envío el escritor Juan José Oppizzi, a quien agradecemos profundamente por sus palabras y por su amistad.
Sobre “El vértigo de la felicidad” de Amir Abdala
Una de las definiciones más acertadas sobre esta novela proviene de su mismo texto: “…el argumento poético hace (e hizo) hincapié en la metáfora…”
Yo me animo a decir que también hace hincapié en la paradoja y en el oxímoron. De hecho, toda la novela es un gigantesco discurso fabricado mediante esas tres herramientas. Ellas sirven al objetivo central de la obra: un alarido contra la sociedad, contra el sistema.
Con un variado y rico manejo del lenguaje, acumula imágenes que son propias del poema, no de la prosa. Tal característica no va en detrimento de su índole novelística, ya que consiste en una de las infinitas maneras de encarar el hilo de la narración. A cada paso brotan conclusiones que buscan definir, pese a que el personaje narrador reniega de las definiciones. El tono general es pesimista.
El personaje femenino principal, Isabel, es tan contradictorio como el que sirve de transmisor de la historia, su amante-víctima. De pronto, uno y otra se ven radiantes y puros; de pronto, diabólicos y llenos de sombras. La estructura psicológica de ambos es básicamente autodestructiva. El marginarse de la sociedad no los lleva a construirse un ámbito propio y fuerte, sino a dejar pedazos de sus vidas en cada confrontación con el orden establecido.
En su juvenil libro “Uno y el universo”, Ernesto Sabato dedica un capítulo a analizar la obra de Jorge Luis Borges y a señalar la simpatía de este por los temas que tan caros les han sido a Dostoievsky y a Sartre, entre otros precursores y sostenedores del existencialismo (aunque Jorge Luis no los mencione): amantes que matan a su amor por amor, rebeldes que se someten por rebeldía a lo que combaten, dichosos que se buscan problemas por exceso de dicha. En esa línea se ubica, por ejemplo, el terrible episodio de “El vértigo de la felicidad” en el que un brutal muchacho provoca, a patadas, el aborto de su novia, amando al hijo que esta lleva en sus entrañas. La mención reiterada de Nietszche y, precisamente, también del existencialismo, denota las amplias lecturas de Amir Abdala; las necesarias –condición sine qua non– para poder dedicarse a escribir.
Una característica saliente de “El vértigo de la felicidad” es la falta de una acción, es decir de la descripción de hechos sucesivos. El desarrollo de la obra consiste en recuerdos reflexivos, imágenes analizadas y exposiciones del mutante pensamiento de quien narra. No hay una conceptuación clara. La prosa juega con la ambigüedad.
Ese parentesco siempre afirmado con el poema trae como consecuencia ineludible que la obra finalice con uno, titulado “Abdique viejo rey”, en el que se adivina el propósito de sintetizar el credo filosófico del narrador –y del autor–. Quizá no había otra manera de cerrar una novela de raíz tan difícil de palpar como ésta.
Como reflexión última, se me ocurre imaginar cómo habrá sido el proceso creativo para el autor, cuántos dolores habrá debido resucitar, cuántos fantasmas habrá tenido que enfrentar, para ir plasmando un texto tan abundoso en carnes vivas, en heridas, en desdichas".
******
(*) Juan José Oppizzi nació en San Isidro (Buenos Aires) en 1957. Es escritor, investigador y conferencista. Ha publicado las novelas: "Caza", "Las cuatro paredes", "Pobladores del témpano", "La curva de la luz", "Los ecos del abismo" e "In extremis". También ha escrito los poemarios "Hasta que descubro el miedo" y "Un río de milenios"; el ensayo, "Aporte referido a la creencia"; el volumen de aforismos "Sedimentos"; el volumen de teatro "Tres piezas breves"; el libro de cuentos "El árbol y el caminante" y un libro de apuntes diversos "Lugares, hombres y personajes". También ha participado en diferentes antologías de poemas, cuentos y relatos.
Etiquetas:
Amir Abdala,
El vértigo de la felicidad,
Federico Riveiro,
Juan José Oppizzi,
Nido de Vacas ediciones
Ubicación:
Rojas, Buenos Aires, Argentina
Suscribirse a:
Entradas (Atom)













