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domingo, 2 de octubre de 2016

Lolei. Memorias de lo inconfesable (43)

Capítulo 42




CAPITULO
43

Poco más de un mes después a la detención llegó la internación. Según él mismo lo contó al ingresar al hospital, se hallaba en un estado de excitación inusual, incrementado por los recuerdos de ese terrible y cercano episodio. Y que estaba atravesando una crisis de alcoholismo como nunca antes. “Chupaba como un cosaco”, recordó el viejo.
Tras la liberación de la comisaría se demoró algunos días en regresar al trabajo y permaneció en la casa de su tía, donde lo acompañó su madre en todo momento. Con su padre, que estaba en Mar del Plata, sólo habló por teléfono una vez. Allí le dijo que “había movido unos hilos” para conocer sobre su paradero y facilitar su liberación.
Lolei sospechó que de esa forma quería atribuirse, con esas gestiones, el hecho de haberle salvado la vida.
A Lola no volvió a verla sino hasta después de su salida del Melchor Romero, y le contó al detalle todo el calvario soportado en los últimos meses. Ella se mostró atenta y gentil, escuchó la historia, pero no se dejó conmover hasta el punto de sentir compasión. A unos pocos de sus compañeros de trabajo les narró su odisea, también luego de la internación.
Como si hubiese despertado en su interior un “volver a nacer”, Lolei previó la posibilidad de perseguir nuevas experiencias para recomponer su alma dormida y beoda. Sus inclinaciones artísticas, sus ímpetus literarios, el denodado esfuerzo volcado años antes por rastrear la historia familiar, de repente habían desaparecido, o habían sido vencidos por la potencia de la apatía y el vicio. Todos sus alicientes pasados se habían esfumado. Vivía días de ostracismo espiritual.
Durante varios meses, sus días empezaban en el trabajo en el ministerio y terminaban en algún antro de mala muerte, entre ginebras, putas y pervertidos de toda laya. Rara vez se solazaba con el cuerpo de alguna mujer, y si lo hacía era porque su estado de ebriedad no superaba la barrera de lo escandaloso.
Cuando traspasaba sus propios límites, llegaba a protagonizar escenas indecentes y confusas, de esas que no eran consideradas convenientes para una persona de su estirpe. Bataholas similares armaba en su propio hogar cuando regresaba muy excedido de sustancias, de esas que provocaban los más variados rumores en el vecindario. De esa época dataría el episodio que alguna vez me contó Dora, según el cual Lolei corrió a su tía con un cuchillo con intenciones homicidas y la vecina debió refugiar a Julia en su propia casa hasta que la policía acudió a aplacar el entuerto.
Un mes después de salir del Melchor Romero, Lolei buscó dar un paso más en su carrera como Procurador. A casi dos años de obtener su título universitario, intentó reincorporarse a la facultad de Derecho.
El 8 de junio de ese año 77 escribió una carta al Decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales para solicitar la readmisión como alumno regular y así poder rendir las materias de Economía Política y Derecho Financiero, únicas asignaturas adeudadas para obtener su diploma de Abogado.
“Razones de salud mantuvieron al suscripto alejado de esa Casa de Estudios y a los efectos que Ud. Estime corresponder adjunto el pertinente certificado médico”, explicó al Procurador en su breve misiva. El permiso le fue otorgado al cabo de un mes. Pero Lolei ni siquiera pisó la facultad.
A su padre volvió a verlo recién en las vacaciones de verano. Lolei, como cada año, viajaba a Mar del Plata para pasar las fiestas de fin de año con su familia. Viajó con Julia en el tren que salía desde Constitución.
Por aquellos años, Domingo Cavalcanti ya se había alejado de los primeros planos de la política local, aunque seguía siendo un referente para el partido, en días en que la actividad partidaria estaba fuertemente restringida por la persecución del régimen dictatorial. El plan de exterminio cívico-militar ya estaba en marcha y en plenitud, y Mar del Plata era un foco llameante.
Al ex concejal y diputado provincial lo había tocado desde cerca el accionar de la furia asesina del Estado, y Lolei se enteró de un episodio lamentable recién un año después de ocurrido. El padre se lo contó aquella navidad. No había querido divulgarlo antes “por miedo”. Y se decidió a confesárselo a su hijo conmovido por el mal trance vivido en febrero de ese año.
El hecho involucraba a quien era por entonces socio en la inmobiliaria que Cavalcanti compartía en la calle Rioja al 2000, don Federico Báez. La causa llegó a juicio recién treinta años más tarde, cuando ya ninguno de los miembros de la familia Cavalcanti estaba en este mundo.
Esto ocurrió en octubre de 2007, cuando en el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata se dio inicio a una nueva audiencia del Juicio por la Verdad que impulsada por los Organismos de DDHH de la ciudad, desde el año 2000. En esa oportunidad brindó declaración testimonial Angel Roig, ex intendente de Mar del Plata, a quien el Juez Roberto Falcone le solicitó que relatara los hechos que él conocía acerca del asesinato de la familia Báez, ocurrida a principios de marzo de 1976.
Roig contó que conocía a Federico Báez (padre) por la militancia en la UCR desde hacía muchos años y que fue a través de Domingo Cavalcanti, también militante radical, que se enteró del secuestro Federico Báez, su esposa y su hija, ocurrido en el domicilio familiar. Cavalcanti le relató que en el procedimiento habían participado la Policía y el Ejército, y que además del secuestro se habían robado una suma de dinero de la inmobiliaria que compartía con Báez.
Dado que por publicaciones locales se enteraron que en la ruta 2, en las proximidades de Dolores, se habían encontrado 3 cadáveres cubiertos de cal, decidieron viajar hacia esa localidad para averiguar si este hecho podía relacionarse con el secuestro de los Baéz.
Roig viajó junto a Cavalcanti y dos personas más, y se dirigieron a la comisaría de Dolores. El comisario les relató que un policía había encontrado los cuerpos y les mostraron fotos. A pesar del estado de los mismos, los pudieron reconocer.
Roig también recordó que junto con Adalberto Castro, previamente a la aparición de los cadáveres, se entrevistaron con el coronel Barda en el GADA 601, quien les dijo que seguramente los Báez iban a aparecer.
Con relación a Federico Báez (h), Roig recordó que éste llamó a su domicilio para averiguar si era cierto que su familia había sido asesinada. En esta oportunidad fue atendido por su esposa ya que él se encontraba viajando a Dolores por el tema de la aparición de los cadáveres en esa localidad. Federico volvió a llamar posteriormente y Roig le pudo confirmar lo ocurrido.
Su última comunicación con Federico fue a través de una nota que éste envió por correo y en la que le agradecía las gestiones realizadas por su familia. Además le aclaraba que él no había tenido que ver con el asesinato del Coronel Reyes y que esperaba volver a encontrarlo en una militancia democrática.
Roig recordó que Federico (h), luego de una breve militancia radical, había comenzado a hacerlo en la JP.
Más tarde se enteró, de forma indirecta, que posteriormente al secuestro de su familia, Federico Báez (h) también fue asesinado.
Todos los detalles de este episodio no me fueron brindados por Lolei. (*)
Sobre el hecho en particular, sólo refirió que lo narrado por su padre aquella navidad fue detonante para comenzar a analizar un viraje en su vida.
De pronto el temor por su presente, acrecentado por el secuestro y la sesión de torturas a que había sido sometido, se extendió hacia su familia. Se asustó. Se asustó por él mismo y por los otros. Curiosamente, sintió miedo por lo que podía sucederle a su entorno.
-La cosa estaba complicada, no era broma, estaba jodida en serio. Sentí, después de mucho tiempo, que necesitaba estar cerca de ellos. Incluso pensé en regresar a Mar del Plata. Pero tampoco era un lugar seguro. Había, sin embargo, una luz de esperanza, una contingencia concreta que podría aprovechar para estar en las dos ciudades. Al menos por unos meses, trasladarme cerca de mis padres y conservar mi puesto de trabajo en ministerio. En junio del 78 se jugaba el Mundial de Fútbol, y Mar del Plata era una de las sedes. Había muchos trabajos temporarios. Debía conseguir la forma de obtener uno…


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(XLIII)

Para: Hugo Cavalcanti Palacios
Jujuy 1261
7600 Mar del Plata
Argentina

De: Alan Rogerson
31 Ruedes
Chênes-Liège
Bordeuax
France

1 Feuvrier 1987
Querido amigo Bombachitas:
También podría llamarte Hugo ‘Chupasostenes’ Cavalcanti Palacios, y varios otros motes que ahora no se me vienen a la cabeza.
Gracias por tu carta, que recibí hace una semana. Siempre me alegra tener noticias tuyas, aunque las últimas me sorprendieran un poco. Nunca me contaste lo que habías hecho en la playa.
Como verás, ya no vivo en el otro sitio, que era un bar adonde aún voy seguido. Ahora vivo con mi novia Anne, una chica muy simpática a la que quiero muchísimo. Estamos juntos hace unos cuatro meses y tal vez un día tengamos un crío. No sabemos, pero me encantaría tener un hijo con ella. Es mi intención permanecer a su lado.
Cuando quieres de verdad a alguien siempre hay peleas y las nuestras a veces son muy violentas, como las que teníamos nosotros en Madrid. Recuerda si no cuando te denuncié a la poli. Se lo conté a mi novia y me pidió que te dijera que merecí ese manotazo que me diste, ya que con actitudes como esa incito a la gente a darme una hostia.
Escribirte una carta divertida me resulta difícil. Es que ya no bebo tanto como antes y me contento con estar junto a Anne. A propósito, la otra Anne, Anne Bennet, tuvo un problema: no quiso dejar sus tetas al gobierno inglés para el puente sobre el Canal de la Mancha, así que el gobierno se las privatizó.
Mi madre tiene muy buena impresión de ti. Me dice “este tío debe ser un profe terrible, ya que no paro de bostezar cuando escribe sus chorradas, mentiras y exageraciones”.
Te regalo una canción. La escribí medio pedo. Se llama
‘Canción de Hugo’
Letras y música: Alan Rogerson

Hugo Cavalcanti                     Siempre bebiendo
Hugo Cavalcanti                     Se coge muchos pedos
Hugo Cavalcanti                     Se caga en el suelo
Hugo Cavalcanti                     ¡= Borracho!

Se mea en su cama                Hugo Cavalcanti
Se caga en su bombacha         Hugo Cavalcanti
Se come muchos mocos          Hugo Cavalcanti
Se chupa los cojones               Hugo Cavalcanti

Hugo Cavalcanti                     Llegaba borracho
Botella en el culo                    Hugo Cavalcanti
Enculó a la jefa                       Hugo Cavalcanti
¡Qué buena borrachera!          Hugo Cavalcanti

Madame Chardy         y          Hugo Cavalcanti
Su polla y su culo                    Hugo Cavalcanti
Su botella y sus tetas              Hugo Cavalcanti
Su pedo y su coño                  Hugo Cavalcanti

Bueno, basta de groserías, espero que me perdones. Tal vez nos veamos en Madrid en septiembre. Voy con mi novia Anne; le gustaría conocerte. Te mando la foto que ella me sacó en la Navidad, en Inglaterra. Ambos estábamos borrachos. Te mando un abrazo fuerte

Alan

lunes, 4 de enero de 2016

Lolei. Memorias de lo inconfesable (24)


CAPITULO
24

Domingo Cavalcanti asumió su banca a fines de abril de ese año y se hizo cargo de la presidencia de la Comisión de Justicia e Instrucción Pública.
De inmediato, junto a Ángel Roig, se reunieron con el intendente socialista Jorge Lombardo, para ponerse a disposición y entender como intermediarios ante las máximas autoridades provinciales y nacionales en toda gestión que redundaran al bien común de la ciudad. Los legisladores se interesaron sobre la cesión de cincuenta hectáreas de tierra comunal con destino a la provincia, para construir una cárcel modelo tendiente a subsanar la ausencia de un establecimiento de esa naturaleza. El proyecto no prosperó.
Interesado en los progresos educativos, el diputado impulsó varias obras en distritos de la sección y mantuvo frecuentes encuentros con el ministro de Educación provincial, Dr. René Pérez, con quien plasmó además una relación personal de respeto y admiración.
En este contexto, propició el traslado del Instituto Mixto General Alvarado de Miramar, que redundó en una notoria ampliación de la matrícula y grandes beneficios para la localidad. También hicieron efectiva la entrega de más de veinte subsidios a entidades de bien público de Mar del Plata, fondos destinados a la ampliación de obras edilicias. Y compartió junto a autoridades educativas, de la corriente ruralista Coninagro y la Asociación de Cooperativas Argentinas de la iniciativa de comenzar a impartir el programa de enseñanza de la materia Cooperación en las escuelas primarias bonaerenses.
El diputado Cavalcanti acompañó al gobernador Anselmo Marini y sus ministros en la visita a diversas obras públicas a lo largo de la provincia. En una larga recorrida por los distritos de General Belgrano, Pila, Lezama y Chascomús, destacó la capacidad de gestión del gobernador “para encontrar soluciones a las urgencias de los vecinos, a través del diálogo y el contacto directo”.
Días después se manifestó a favor del ministro de Gobierno, Eduardo Esteves, que fue interpelado en la Cámara de Diputados por la actuación de la policía en una protesta de conscriptos frente al concejo deliberante de Miramar, que terminó con disturbios. “Es un hecho político, no policial, producto de un pleito interno”, arguyó el diputado. Y sentenció sus dichos resumiendo que “en vez de traer estos problemas vergonzosos a la Cámara, deberíamos ponernos a trabajar para el bien de todos”.
Paralelamente a su tarea como legislador, Cavalcanti cumplía con honorabilidad y solidez su cargo como dirigente del partido en su ciudad, labor que le valía la aprobación de sus correligionarios.
En una reunión en Mar del Plata con el presidente del  Comité  provincial de la UCRP, Raúl Alfonsín, a quien recibió junto a su coterráneo y también legislador, Ángel Roig, se empezó a delinear un nuevo rumbo para el partido, en el marco de las dificultades que se avecinaban a nivel nacional, merced a las fuertes presiones emanadas desde los poderes económicos y las fuerzas armadas.
El doctor Alfonsín era un abogado de 39 años que había sido concejal en Chascomús, diputado provincial durante los gobiernos de Frondizi y Guido y diputado nacional bajo la presidencia de Illia. Como flamante titular del comité provincial de la UCRP, ya se perfilaba como un cuadro de centro-izquierda que empezaba a alejarse de la línea unionista y conservadora del balbinismo, dirección que se acentuaría tras la caída del gobierno constitucional.
Hacia esa posición de orientaba  Cavalcanti, que meses más tarde sería designado como delegado de la UCRP Nacional en Catamarca para dirigir la etapa final de la campaña electoral, lo que dejaba visible su posicionamiento dentro del partido y en el plano político.
“La distinción conferida a nuestro convecino eleva así a una posición de trascendencia nacional a un auténtico radical, forjado en las duras luchas que no supieron de desmayos y que cobraron dimensiones singulares cuando ser opositor a los gobiernos traía aparejada una gran dosis de heroísmo”, destacaron los matutinos locales.
Pero la convención en la provincia del norte finalmente no se haría.

La última actividad como legislador de la que se tiene testimonio fue la presentación de un proyecto de ley, en conjunto con su par Juan Carlos Maffía, por el que se autorizaba al Banco de la Provincia de Buenos Aires para acordar al Poder Ejecutivo un crédito destinado a la construcción e instalación de establecimientos para alojar y reeducar a menores sometidos a proceso.
La iniciativa se argumentaba sobre “la lamentable situación que se origina por la carencia de institutos que puedan cumplir una tarea de verdadera readaptación con los menores delincuentes, ya que al ser alojados en convivencia con avezados malhechores, la tenencia por el Estado contribuye a una mayor corrupción, con el grave problema que ello entraña para los damnificados y para la sociedad”.
Una semana después, el 28 de junio, devino el golpe militar de la Revolución Argentina, que derrocaba a Arturo Illia de la presidencia de la Nación, de Anselmo Marini de la gobernación y de Jorge Lombardo de la intendencia marplatense.
El golpe de Juan Carlos Onganía, en su carácter de dictadura permanente, disolvió los cuerpos legislativos, la Corte Suprema de Justicia y los partidos políticos.
Pero lejos de quedarse en lamentos, Cavalcanti, junto a varios dirigentes marplatenses, participó de la reunión convocada por el Comité Provincial, que con mucha discreción y a instancias del Dr. Raúl Alfonsín, se realizó en la ciudad de Avellaneda. Tiempo después Alfonsín fue detenido por un breve tiempo por haber pretendido abrir el comité.
Con el tiempo fue estrechando sus contactos con los sectores de centroizquierda, como el socialismo y comenzó a desarrollar, desde la Provincia de Buenos Aires, un pensamiento socialdemócrata dentro del radicalismo, que tendría un considerable impacto en la juventud. Rechazó expresamente la lucha armada como camino de progreso social y apoyó la consigna “elecciones libres y sin proscripciones”.  La lucha dentro del partido iba tomando nuevas aristas.
Para Cavalcanti, entusiasta defensor de las formas democráticas y firmes convicciones, pero a su vez un vehemente antiperonista, los caminos de negociación fueron estrechando sus caminos y, ya debilitado moral y físicamente, con 65 años a cuestas, fue cediendo terreno al paso de nuevas figuras en la conducción del comité. Tomó distancia, mas sin abandonar la pelea.
Era respetado por sus pares, a tal punto que poco a poco fue transformándose casi en una leyenda viviente del radicalismo marplatense y en fuente permanente de consulta. Pero bajó notoriamente el perfil batallador que le valió su prestigio y ya no tuvo mayor peso en las decisiones importantes. Participaba en actos menores, reconocimientos y agasajos a correligionarios que, como él, iban alejándose gradualmente de la escena política.



La última aparición pública probada data del mes de mayo de 72, en una comida en Miramar que tendría como presencias destacadas al ex presidente Arturo Illia y al ex gobernador Anselmo Marini, además del vicepresidente del comité provincial, Yoliván Biblieri, el titular del comité local, Albano Honores, y otros dirigentes menores.
Al almuerzo realizado en el restaurante “Rincón” asistieron unas setenta personas.
“Llamó la atención la escasez de gente -el restaurante tenía amplios claros- y fueron también pocos los aplausos a los oradores que expusieron al término del almuerzo”, graficó el cronista del matutino marplatense La Capital sobre el acontecimiento.
Los discursos fueron mayormente moderados, como si estuvieran en consonancia con la cantidad de público presente y el real contenido del agasajo. Allí, Domingo Cavalcanti fue arengado desde que se dispuso a hacer uso de la palabra –“Vamos… dale con todo, bien fuerte”, dicen que recomendó en un murmullo un joven que estaba a su lado-, pero su breve discurso sólo hizo centro en la figura del general Perón y el peronismo, eludiendo las vicisitudes del partido y el contexto que se atravesaba por aquellos días. “El 25 de mayo de 1973, luego de siete años de desgobierno vergonzoso, se entregará, dicen, el gobierno a quien elija el pueblo”, expresó, invitando a “no escuchar el canto de las sirenas de quienes proponen el frentismo”. A Perón lo calificó como “ese prófugo que prostituyó el país” y al peronismo, “década infame”. Y concluyó: “esa época no volverá porque el pueblo no lo quiere”.
El caudillo miramarense Honores, luego, enfatizó que “la lealtad a las ideas políticas es lo último que debe perder el hombre” y atacó la convocatoria de Héctor Cámpora –candidato de Perón y luego presidente de la Nación- para conformar la plataforma del Frente Cívico de Liberación Nacional, que reuniría a varias fuerzas políticas, entre ellas un sector del radicalismo. “Estoy de acuerdo en que debemos servir a la República, a la democracia y la libertad, pero jamás servir a aquel que nació de un mal vientre cuando nosotros nacimos de madres dignas”, sintetizó.
“Vivimos momentos difíciles, y el mejor modo de no equivocarnos es ser fieles a nosotros mismos y al partido. Vemos cómo se va oscureciendo el panorama, pero podemos encontrar nuestra brújula en los principios radicales que pueden poner fin a un país estancado. Pero algo debe quedar en claro: el radicalismo no va a estar en frente alguno”, fueron las mesuradas palabras de Anselmo Marini.
La alocución de cierre estuvo a cargo del ex presidente Illia, quien con su habitual acento cansino, de pie y con las manos en los bolsillos, hizo una defensa del estado de derecho, puntualizando que “el derecho no impide la revolución”. Pero descartó que la solución a los males del país sean los pactos. “No queremos dictaduras ni gobiernos que improvisan, porque en esto no se puede improvisar”, dijo. Y concluyó argumentando que “todos hablan de un cambio. Y es verdad, todo cambia. Pero el cambio debe tener como única base revolucionaria firme el derecho vivo, el derecho permanente”.
Hubo aplausos y, de inmediato, el desbande.


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(XXIV)

Para: Hugo Cavalcanti Palacios
Academia de Idiomas Gref
Calle Santa Engracia 62 4°
Madrid – España

De: Alan Rogerson
Les Viviers
Claouey
33950 - France

19 April 1984

Querido amigo Hugo:
Gracias por tu carta, la recibí hace dos días. Me alegró mucho. Me pone contento saber que vas bien y que los problemas que tuviste se han resuelto. Yo sigo trabajando de cartero, sólo me queda una semana y ya está, “buenos días, Francia”. Este trabajo que tengo no me gusta mucho, es muy soso, pero me pagan bastante bien. Suelo ganar hasta 12.000 pesetas por semana y con ese dinero mes las apaño. Me cojo muchos pedos, y el problema es que al día siguiente me cuesta levantarme.
He recibido una carta de Anna “yo no me trago su leche” Keene. Se siente un poco chunga, tiene deudas y pronto quiere volver a España, pero no cree poder hacerlo. Preguntó por ti.
Me alegra saber que Pepé ha recibido el dinero que le debía. Se lo habría mandado antes si lo hubiera tenido. Es un tío muy majo, se portó muy bien conmigo, igual que tú. Cuando vuelva a Madrid pagaré el dinero que debo a José Luis. Ya sé que es un hijo de la gran puta pero es ajeno a mi carácter no pagar mis deudas.
¿Así que fuiste de copas con Sam Grant? ¿Se puso a leer su biblia en el bar? Es un buen chaval. ¿Tienes noticias de Ronnie? ¿Ya no te llevas bien con él? Personalmente yo no creo que sea mala persona, el problema es que algo no le va bien en el coco, es medio chiflado. También recibí una carta de Mme. Chardy. Me pidió que pusiera unos anuncios en la facultad de Manchester. Ya lo hice.
Me dijiste que te habían pasado algunas cosas, ¿qué cosas?
Bueno, empiezo a despedirme. Escríbeme pronto y dime si son correctos algunos de estos dichos: “meter la hoz en mies ajenas”, “ser gallina en corral ajeno”, “poner a uno como hoja de perejil”. Te doy mis señas de Francia, al principio de la carta. Voy a estar por allí a partir del 1 de mayo. Acudiré a la manifestación que tendrá lugar ese día y haré lo de siempre: Bodega + Botella = Tajada. (La gente unida/siempre estará bebida)

Alan


PS: Te cuento un chiste: Un muchacho escribe una tarjeta a Dios. Le pone: “Querido dios, soy de una familia muy pobre, no tenemos dinero, llevamos 8 días sin comer. Además, voy a tener 8 años la semana que viene. Por favor, querido dios, mándeme 8.000 pesetas para que mi familia me pueda comprar un regalo”. Los carteros la leen, se conmocionan, se apiadan del niño. Hacen una colecta y logran mandarle 4.000 pesetas. En la tarjeta ponen “de parte de Dios”. Al poco tiempo, el muchacho escribe otra tarjeta para dar gracias: “Querido dios, gracias por el dinero que me mandó. Recibí 4.000 de las 8.000 pesetas que le pedí. No se preocupe Ud., sé lo que habrá pasado: esos hijos de puta que trabajan en la oficina de correos deben haberme robado el resto”

Lolei. Memorias de lo inconfesable (23)


CAPITULO
23

A fines de febrero del 64, en su carácter de titular del comité local, Domingo Cavalcanti fue anfitrión de un encuentro con el secretario general de la vicepresidencia de la Nación, Dr. Francisco Monteagudo, que fue acompañado por varios dirigentes partidarios a nivel nacional. Significó, en parte, una reunión familiar, ya que el alto funcionario guardaba un parentesco cercano con su flamante nuera, Lola Monteagudo Tejedor, que había contraído matrimonio con su hijo Lolei en febrero del año anterior. Del agasajo participó la pareja, ocasionalmente de vacaciones en la ciudad.
Por esos días encabezó un encuentro con los diputados nacionales García Puente, Alfonsín y Tróccoli, quienes se aprestaban a participar del acto de proclamación de candidatos del oficialismo.



También participó de la multitudinaria recepción en honor al Dr. Mario Giordano Echegoyen, designado como embajador argentino en la República de Suecia. Entre los asistentes al ágape realizado en el club Mar del Plata estuvieron ministros bonaerenses, legisladores, altos funcionarios, concejales municipales, dirigentes, partidarios de la UCRP, autoridades universitarias y figuras representativas de los sectores del comercio, la banca y la cultura de la ciudad.
Cavalcanti, henchido de orgullo por el cargo diplomático de su gran amigo, ofreció una exaltada demostración de afecto. Luego hicieron lo propio el dirigente local Nicolás Trivissonno y el ministro de Educación de la provincia, Dr. René Pérez. El agasajado recibió numerosas atenciones. Y, muy emocionado, agradeció a todos los presentes los cálidos conceptos dirigidos a su persona.
Lolei reconoció que no prosperaron las gestiones de su padre para obtener una plaza entre la comitiva que acompañaría al delegado al país escandinavo.
-No fue algo que yo solicitara, más bien tiendo a creer que fue una idea que se le ocurrió para acrecentar su orgullo de padre y de político. Hoy creo que, en caso de haber existido concretamente la oferta, no hubiese dudado en aceptarla, aunque mi actualidad y mis prioridades en ese momento fueran otras. Y también creo hoy, si me apurás un poco, que ese ofrecimiento ni siquiera fue real. Lo cierto es que papá siguió sosteniendo su férrea conducta, trabajando a destajo por el partido y por el pueblo marplatense. Su camino a la diputación ya se avizoraba en un horizonte cercano.

La pronta visita de Ricardo Balbín a la ciudad, la primera tras delegar su candidatura y que permitiera la llegada al poder de Illia, lo encontró envuelto en una disputa que terminó en escándalo. Es que desde la Provincia se impulsó una importante reforma en el funcionamiento del Hospital Regional. La medida tuvo amplias repercusiones entre los trabajadores y las partes políticas que la defendían o atacaban. Invitado por Radio Mar del Plata a debatir la cuestión, el presidente del Comité de la UCRP se refirió al decreto de anulación dando su apoyo. En el auditorio estaba sesionando la comisión Pro Defensa de la Reforma, quienes al escuchar los conceptos de Cavalcanti, lo invitaron a participar del debate. El dirigente se negó y se retiró de la sala.
Un grupo de personas, mayormente mujeres, lo siguieron hasta la calle. En medio de imprecaciones e insultos, la discusión se agitó. Cavalcanti realizó un gesto airado hacia los manifestantes y como respuesta recibió una sonora cachetada y un carterazo por la cabeza.
La agresión fue ampliamente repudiada y ocupó un considerable espacio en los medios locales y nacionales. “Protagonizó varias escenas como esas”, volvería a recordar su hijo, sin precisar mayores detalles.


A fines de ese año se concretaba uno de sus proyectos más anhelados, anunciado durante su asunción a la jefatura del partido: la inauguración de la nueva sede del comité, ubicado en San Martín 3784. La construcción del edificio contó con la adhesión de un buen número de partidarios que colaboraron con la adquisición de bonos rescatables emitidos para la ocasión.

Orgulloso, Cavalcanti expresó su deseo de que la nueva sede partidaria contribuyera al total y definitivo afianzamiento del radicalismo, como una obra de inestimable proyección de futuro no sólo para el partido sino además para la ciudad.
La presentación del local coincidió con el lanzamiento de candidatos para las elecciones de marzo del 65, y contó con la presencia de Ricardo Balbín, entre otros destacados dirigentes. Allí se conoció que integraría la lista de postulantes a diputados provinciales por la quinta sección, ocupando el cuarto lugar detrás de Raúl Espondaburu, el también marplatense Ángel Roig y Omar Goñi.
La UCRP marplatense que conducía Cavalcanti encaró una decidida campaña proselitista sustentada en promesas de más educación, salud y obra pública, y el respaldo directo del gobierno provincial de Anselmo Marini y el nacional de Arturo Illia.
Los rivales directos en la contienda eran el Partido Socialista Democrático y la Unión Popular, que se encuadraba en torno del peronismo.  En la UCPR se mostraban confiados por hacer una buena elección, que le permitiera recuperar bancas en el Concejo y dar pelea concreta al Socialismo en el camino a la intendencia.
Los antecedentes a nivel municipal mostraban que el partido oficialista había obtenido un cómodo triunfo en las elecciones comunales del 63, con 42.407 votos, quedando en segundo lugar el voto en blanco –reproduciendo la tendencia a nivel nacional- y la UCRP tercero, con 14.535 sufragios, lo que marcó una considerable diferencia. La directriz, dos años después, no tendría demasiadas variantes.
Las elecciones legislativas del 14 de marzo se efectuaron con absoluta normalidad, dentro de los parámetros de la época. A nivel nacional, la Unión Cívica Radical del Pueblo triunfó en Capital Federal, Santiago del Estero, Santa Fe, Misiones, Chubut y Entre Ríos; los peronistas (emboscados bajo otro nombre) en Buenos Aires, Córdoba, La Pampa, Santa Cruz y el Chaco; los neoperonistas en Río Negro, Neuquén, Tucumán y Salta; los conservadores en Mendoza, Corrientes y San Luís y la UCR bloquista en San Juan.
El total de sufragios dio a la Unión Popular (peronismo, que no le quedó otra alternativa que enmascararse tras un nombre de fantasía) 2.883.528 votos y a los radicales oficialistas 2.724.259.
En la provincia de Buenos Aires, Unión Popular (24) y la UCRP (18) casi monopolizan las bancas, quedándose con 42 de las 46 en disputa; la Unión Cívica Radical Intransigente se quedó con 2 y el Partido Socialista Democrático con otras 2.
En la Quinta Sección, la perteneciente a Mar del Plata, la victoria fue para la UCRP, que obtuvo 98.830 votos, seguido por los 91.436 de la Unión Popular y los 29.890 del Socialismo Democrático. De esta forma, al partido ganador le correspondieron 5 de los 11 lugares disponibles; 4 fueron para la UP y 2 para el PSD. Resultaron electos diputados Raúl Espondaburu, Ángel Roig, Omar Goñi, Domingo Cavalcanti y Pedro Viders por la UCPR; Francisco Vistale, Juan Carlos Savio, Enrique Guerci y José Gómez Acosta por la Unión Popular; y Judit López Faget y Carlos Durán por el partido Socialismo Democrático.
En Mar del Plata hubo sorpresas: fue claro el triunfo del peronismo, encuadrado detrás de la Unión Popular, en un distrito donde la lucha parecía polarizada entre el oficialismo y el radicalismo.
“En el quehacer político siempre hay una historia de lo que se promete hacer y otra historia de lo que se hace. Lo único que queda como saldo es el escepticismo de un pueblo –cuando no se cumple- que sabe que detrás de las palabras declamadas se esconden las obras y las esperanzas frustradas. Por eso la política que actualmente se practica en Mar del Plata por un oficialismo que solo mira, defiende y sirve a su propio interés, se ha convertido para la población en la continua práctica de una demagogia con fines electoralistas. Ahí está el motivo de ese extraordinario triunfo de la ciudadanía marplatense y el porqué la UP polarizó la enorme mayoría de la voluntad ciudadana”. Así explicaba la victoria el concejal electo Eduardo Tesseire, candidato en primer término.
En ese sentido, el diputado electo Cavalcanti, en su carácter de presidente de la UCRP local, destacaba el resultado obtenido: “Confiábamos en un logro favorable, pero los guarismos demuestran que el socialismo democrático ha perdido totalmente su predicamento en esta ciudad. Me siento satisfecho por los resultados y el hecho positivo de haber aumentado en más de 10 mil votos respecto de 1963 y haber superado al socialismo democrático”.
Rodeado de numerosas muestras de afecto y felicitaciones, el futuro se presentaba promisorio para el veterano dirigente radical, tanto en sus aspiraciones partidarias como personales.
El acceso a una banca en la legislatura provincial era un premio a su valerosa trayectoria como hombre público. Su activa participación y sus ideas democráticas lo llevaban a nuevos rumbos, pero con las mismas convicciones.
Sin embargo, la aventura no duraría demasiado.


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(XXIII)
Para: Hugo Cavalcanti Palacios
Academia de Idiomas Gref
Calle Santa Engracia 62 4°
Madrid – España

De: Alan Rogerson
I Bradgate Street
Ashton –II-Lyne
Tameside - Manchester

8 February 1984

Querido Hugo:
Gracias por la tarjeta. Te debo decir que me emocionó. Da las gracias a todos los que firmaron.
Tengo una buena noticia: he conseguido trabajo. El día 27 de abril me marcho para Francia. Voy a trabajar en un camping a 55 kilómetros de Burdeos. Tendré que limpiar los servicios, las duchas, las caravanas antes de que lleguen los turistas. Me van a pagar 600 francos por mes. No es mucho, pero tampoco hago demasiado. Tampoco pago alojamiento ni nada. Además, me pagan el billete de ida y vuelta, pues me quedaré hasta el 16 de septiembre.
Conseguí este trabajo a través de mi sobrina. Cuando termine, me marcharé para España o para Portugal. Lisboa me interesa mucho, hay una English House allí. No sé, pues si tú no estarás en Madrid, ¿para qué volver? Tengo muchos amigos allí, pero si mi mejor amigo no estará, prefiero no ir. De todos modos aún no lo he decidido.
Cuando pienso en ti, en Pepé, en Julio y en toda la gente que conozco en Madrid me dan ganas de volver, pero cuando tengo la cabeza vacía, el corazón me dice que vaya a Lisboa. ¿Cuáles son tus planes? ¿Qué debería hacer? Espero que estés en Madrid. Me dijiste una vez que “lo que no pasa en un año, pasa en un día”. Llevabas razón.
Fíjate si no: hoy conseguí trabajo como cartero. Empiezo el 13, el día de mi cumpleaños. Con este empleo podré ahorrar dinero, pues me pagarán 13.000 pesetas por semana, unas 55.000 al mes. (¡Lo logré a través de un enchufe socialista, que son los mejores!)
También doy clases. Tengo una, que doy a un niño a quien le cuesta leer. Por la ayuda me pagan 900 pesetas por hora. Más adelante daré clases de francés y de castellano, pero sólo a los que tienen nivel bajo.
Dije a todo el mundo que Danny vendría para acá en mi cumpleaños. Le llamé por teléfono y dijo que no vendrá. El médico le pidió que no bebiera, que tendría problemas fatales si sigue bebiendo; el riñón no le va bien y sólo tiene uno. Me puse muy triste cuando oí la noticia. Es una persona cojonuda y lo quiero.
Me voy a despedir. Escríbeme pronto y dime qué harás en el verano. Dime si quieres que escriba a tus padres y por último da mis recuerdos a todos y dales las gracias. Un abrazo muy fuerte de tu amigo que no te olvida
Alan


PS: ¿Por qué no fuiste a Akela? José Luis se va a enfadar contigo. Le caigo muy bien y le habría gustado firmar esta tarjeta. Se ha portado como un padre conmigo y a Berta la considero como una madre. Los dos son “mi familia española”.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Lolei. Memorias de lo inconfesable (22)


CAPITULO
22

Ya como presidente del Comité local de la Unión Cívica Radical del Pueblo, cargo al que accedió tras vencer en las internas de ese año, Domingo Cavalcanti se abocó a fortalecer los lazos de unidad en el partido y reafirmó su perfil de candidato a cargos provinciales.
En su actuación como titular del Comité de distrito estrechó los vínculos con distintos sectores vecinales de la zona sudeste de la provincia. Interpuso sus mejores oficios y tramitó la visita del gobernador Anselmo Marini a la localidad de Mechongué, donde se presentaron trabajos destinados a la instalación de energía eléctrica en ese paraje.
En abril del 63 integró la lista de candidatos a diputados provinciales en la interna de la UCRP, que elegía postulantes para los comicios en los que se consagraría la fórmula Illia-Perette para la presidencia de la Nación y a Marini-Lavalle para la gobernación.
El 8 de diciembre se impuso en la interna partidaria que lo consagró presidente del Comité de la UCRP en el partido de General Pueyrredón. Apadrinado por el diputado nacional Giordano Echegoyen, don Domingo encabezó la lista Rosa y obtuvo 1.109, contra los 771 que consiguió la lista Verde, que postulaba a Ángel Roig (h). La lista mayoritaria integró 16 afiliados a la conducción, en tanto la minoría sumó 8. También se eligieron delegados al Comité y a la Convención Nacional, en ambos casos, por la provincia de Buenos Aires.
Momentos después de finalizado el escrutinio, el flamante titular se dirigió a la parcialidad y luego de hacer un llamamiento a la unión, esbozó su programa de acción. En su estilo claro y efusivo, don Domingo manifestó que la lucha entre radicales había terminado. Agradeció la inmensa colaboración de las mujeres que apoyaron a la facción Rosa y, conmovido, dijo llegar a la presidencia del radicalismo bajo una guía e inspiración que sirven de ejemplo: la consagración de Mario Giordano Echegoyen, que jamás claudicó en sus ideales. “La lista Rosa ha triunfado, pero ya no queda más color ni bandera que la del radicalismo”, finalizó.
Lolei invocó aquel triunfo con cierta indiferencia, como si se tratara de un logro menor en una carrera extensa que, sin embargo, seguía siendo promisoria. O como aquellas personas que acostumbradas a los éxitos, van naturalizando cada conquista sucedánea.

Me alcanzó un artículo que narraba aquel acontecimiento y me pidió que lo leyera. Se trataba de una nota del semanario Gente, fechada el 15 de diciembre, que llevaba el simple título de “Amigo de Zabala Ortiz y Lavalle”, con una volanta que anunciaba “Lo votaron las mujeres” y una fotografía a una columna que mostraba al protagonista leyendo un diario.
 “Soy un hombre modesto y este triunfo partidario es el fruto de la labor de muy buenos amigos y por sobre todo radicales, que se han envejecido luchando por esta divisa”, dijo a este semanario don Domingo Cavalcanti, que a los 62 años de edad ha obtenido la jefatura del pueblo de Mar del Plata, en comicios internos, imponiéndose sobre Ángel Roig (h) por 1109 votos contra 771, heredando así el poder político de Mario Giordano Echegoyen, línea unionista de la UCRP.
“Cavalcanti dice de su circunstancial y derrotado adversario que ‘es un hombre capaz e inquieto, con quien he compartido muchos años la acción legislativa en el Concejo Deliberante’. En el alto mando radical tiene sus mejores amigos en el vicegobernador Lavalle, el canciller Zavala Ortiz y los hermanos Leopoldo y Facundo Suárez. ‘Con estos últimos ocupé muchas tribunas para decir a los argentinos un puñado de verdades’.
“Se siente orgulloso de la forma eficiente que trabajó en esta elección interna la mujer radical, cuyos sufragios ‘me dieron la mayor ventaja’ y ante una pregunta afirma que Echegoyen no se retirará de la acción política. ‘Es político por naturaleza. El partido lo necesita y yo me orientaré en su ejemplo y trayectoria para llevar adelante a la UCRP en Mar del Plata’.
“La casa radical es uno de los viejos sueños nuestros que trataré, primordialmente, de hacer realidad. Conseguiremos crédito, haremos reuniones de todo tipo, pero la casa de hará’, dice, y agrega que otras de sus aspiraciones es la instalación de una activa biblioteca que funcione en el partido. Fuera de su actividad política se ocupará de visitar todos los barrios marplatenses para interiorizarse de sus necesidades, especialmente las villas miserias, ‘de tan lamentable contraste con esta pujante y bella Mar del Plata’.
El final de la nota lleva un apartado cuyo título es ‘Maestro y padre’, y resume lo siguiente: “Cavalcanti ejerció la docencia durante 17 años en Oriente, partido de Coronel Dorrego, dejado cesante en 1937 mediante un simple despacho telegráfico. Dice que eso lo favoreció económicamente, pues encaminó su actividad hacia el comercio, instalándose con una oficina inmobiliaria. Tiene tres hijos: uno estudiante de Abogacía, otro que hace la conscripción en la base Naval y una mujer bachiller y empleada. Su esposa, Florentina Palacios, es maestra normal, retirada en 1952. Confiesa que es un mal fisonomista, lo que al parecer no influye en sus éxitos políticos, y antes de terminar el reportaje tiene un buen recuerdo para los periodistas locales, recalcando que es un hombre modesto pero que no puede sustraerse a la satisfacción de haber logrado la presidencia de la Unión Cívica Radical del Pueblo”.
Lolei no emitió ningún comentario después que terminé la lectura. Ni siquiera pareció prestar excesiva atención. Tampoco supo responder cuando pregunté a qué se refería su padre cuando confesaba ser ‘un mal fisonomista’.

Me extendió un nuevo recorte. Es breve, me dijo. Es así de breve: “Para muchos no estaba previsto, pero ocurrió: ganó la lista rosa y en segundo término la verde; unionistas las dos. O casi unionistas, puesto que el primer candidato, don Domingo Cavalcanti, pertenecía a las huestes de Giordano Echegoyen en el orden local y de Zavala Ortiz en el nacional… Los más suspicaces llegaron a hablar de una maniobra sutil, habilidosa, para conseguir, precisamente, ese resultado: mayoría y minoría para quitarse del medio a los verdes de la fracción que en el orden nacional responde a don Ricardo Balbín”.
-Si hay alguna conclusión que puedas sacar de todo esto, te pido que me lo digas-, me comentó el viejo con desgano.
Le dije no tener nada para agregar. Tras un nuevo silencio, me pidió un cigarrillo. Fumó solo, en silencio. Yo seguí revisando papeles, sin hacer comentarios. De pronto habló:
-¿Te estoy aburriendo mucho con toda esta historia?
-No, hombre, ¡es más divertido…! Pues en verdad no es divertida, pero es historia. La historia de tu padre y tu historia. Es lo que hay, ¿no? Si hubiese sido escritor o estrella de rock sería otra cosa, pero se construyó eso y debemos aceptarlo como eso. Nunca está de más refrescar el pasado, ¿no te parece?
-¿Y que tal si hablamos un poco sobre vos, sobre tu historia? Debes tener mucho para contar…
-¡No jodas, cabrón! Que con tu padre nos estamos haciendo una opípara panzada. Mi vida no tiene importancia…
-Algo debes tener interesante para decirme, no seas…
-Mejor me voy. Otro día seguimos. Muero por saber cómo termina todo.
Sin dejarlo hablar le acomodé la cama, apagué la luz grande y huí como rata por tirante.



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(XXII)

Para: Hugo Cavalcanti Palacios
Academia de Idiomas Gref
Calle Santa Engracia 62 4°
Madrid – España

De: Alan Rogerson
I Bradgate Street
Ashton –II-Lyne
Tameside - Manchester

January 25th 1984

Querido Hugo:
Gracias por tu carta. La recibí hace una hora y yo acababa de echar la mía al buzón. Me alegra mucho recibirla. Gracias por las fotos. ¿Quién es ese señor que está de pie detrás de ti? Las he colocado en mi álbum. Son las primeras fotografías del año nuevo, espero que me mandes más.
Lamento lo del accidente; esas cosas ocurren cuando estás borracho. Una vez cogí un pedo con Danny, me caí al suelo y me rompí la cabeza. Paré el tráfico en el túnel que pasa debajo del Támesis para que me llevaran a un hospital. Al día siguiente no recordaba nada. Gracias a Dios llegaste a tiempo al puesto de Socorros.
Lo de José Luis no me extraña nada. Que te haya pedido dinero… es un gilipollas, además de catalán. Berta también está chalada; también, catalana. Un ligue perfecto… Pero te digo una cosa más: cuando vuelva le pagaré el puto dinero que le obsesiona tanto.
Si quieres que escriba a tus padres sólo dímelo y lo haré con mucho gusto. Les diré que eres una de las mejores personas que he conocido. Y les diré que nunca harías una cosa así y que has cambiado mucho. Puedes contar conmigo, lo sabes. Espero que este accidente no haya perjudicado tus posibilidades en tu tierra, si es que vuelves. ¿Me seguirás escribiendo, verdad? Y cuando tengas un buen puesto, ¿me invitarás?
Tampoco me extraña que Ronnie te haya hecho esa guarrada. A Ronnie algo no le va bien en el coco. Si yo hubiera estado en tu lugar habría tenido ganas de romperle la cara, aunque al final seguramente no habría hecho nada. Es la segunda vez que te hace una cabronada, ¿verdad?
Sí, llevas razón. En inglés decimos “to pull the strings” pero en un contexto limitado decimos más bien “I´ve got a friend who works there” y se entiende muy bien. Si hablamos de enchufes y enchufismo, en términos generales, decimos “it’s not what you know, it’s who you knows”. Pero al fin y al cabo llevas razón, también he oído varias palabras o frases tuyas que empleamos aquí, no mucho pero que existen. Aún oí la palabra “derth” pero en sentido económico, la oí una vez en seis meses. Otra vez, palabras que existen pero no solemos utilizarlas.
Hablas de mi diario. Me he puesto a escribir otra vez. Anoche nevó mucho. En Escocia la nieve llega hasta el cuello; en Manchester, hasta los tobillos. Hubo otros muertos anoche, antes hubo doce.
He escrito a Anna Keene, espero que no esté muerta. Porque han dicho que si tragas leche con un tiempo así, se congela en la boca y es como si tragaras piedras. Recemos juntos por ella.
Bueno, escríbeme pronto. Dime si quieres que escriba a tus padres; lo haré con mucho gusto. Un abrazo muy fuerte de tu amigo que no te olvida
Alan


PS: Recuerdos a Pepé, Julio (y José Luis). Perdona mi castellano, pero llevo prisa; he quedado con un amigo a jugar al ajedrez. Y beber unas copas…