jueves, 8 de diciembre de 2016

Una entrevista (tardía) sobre Lolei




Con enorme razón, hay gente amiga que me recrimina las santiagueñas siestas que me pego cada tanto. Para muchos, la siesta equivale a una elegante pérdida de tiempo; otros tantos, como yo, vemos en la siesta un ejercicio de transformación y de renovación. Para este caso, ni lo uno ni lo otro. La siesta referenciada guarda estrecha vinculación con la pereza, con la somnolencia, y en parte también con el descuido, el olvido y la dejadez.

En mi barrio, en perfecto romance, la dejadez se emparenta cercanamente con la pelotudez. Quienes prefieren atribuirme excesos de ejercicios siesteros lo hacen para eludir con elegancia la tentación de decirme en la cara que soy un pelotudo. Al menos eso deduzco por comodidad.


He dicho (creo) que uno de los puntos más flojos de mi empresa en torno a Lolei fue la promoción del libro. Se me ha marcado -con justa razón- que mi renuncia a realizar presentaciones formales ha sido una mala elección. Tengo mis motivos para aceptar esa decisión y no viene al caso explicarlos ahora. Es uno de esos puntos flojos que debo corregir en el futuro y en el cual me prometí cambiar, aunque no pueda dar fe ahora mismo de poder cumplirlo. Tiempo al tiempo; llegado el momento, veremos qué hacer al respecto.

La realidad es que eso de autoinventarse como autor es un papel que me cuesta asumir. Consumí infinidad de artículos que asesoran sobre este rol esencial para captar la atención de potenciales lectores, sobre todos para autores desconocidos como yo, que deben apelar a la ardua tarea de la autoedición. Es un camino difícil de principio a fin. Y entre los tantos roles que se asumen quienes llegamos a la autoedición de nuestras obras, el de la promoción es el más importante y el más complicado de ejecutar. Una mala promoción hace que todo el esfuerzo realizado con anterioridad quede desprotegido, y el resultado sea mucho menos feliz que el esperado. Raramente un lector pueda verse seducido por la obra de un autor a quien no conoce. Y viceversa: pueden conocer al autor pero no su obra, y el juego de seducción también será incompleto. Hoy, con los resultados a la vista, creo que autor y obra deben complementarse a la hora de captar la atención de los lectores, y para ganarnos -aunque sea a los codazos- un lugar en el interés del lector, debemos apelar a una estrategia sólida de comunicación para lograr vincularnos con el público.

Uno de los artículos a los que hacía referencia líneas antes es del escritor Alejandro Caparelli, que viene a apuntalar la idea de trabajar en la marca personal de autor a la hora de promocionar un libro.


En un sector tan competido como es el de los libros, donde existen tantas novelas sobre los mismos temas, la manera de destacar es haciendo una campaña centrada en aquello que es realmente único: el propio autor. Poniendo todos los focos sobre su personalidad, opiniones, vivencias, y a través de estos recursos hacer que el lector descubra su obra. El objetivo es mostrar a un escritor capaz de sobresalir en todos los medios de los que podamos disponer: blogs, redes, prensa, etc. Si el autor no demuestra ser interesante, difícilmente despierten interés sus libros en los lectores.


Este consejo no es tardío. Tardía es mi reacción para tomarlo y darle la debida utilidad. Decía que no me he llevado bien con la promoción del libro y ahora descubro, además, que tampoco he sabido manejar los tiempos para sacar provecho de ello.

Ha pasado más de un año que comencé a publicar cada uno de los capítulos de Lolei en este blog, y han pasado diez meses desde que el libro salió a la venta en su formato papel y más de cuatro meses que está disponible en Amazon. 

En el medio, hubo una siesta. Y como en toda siesta, en buena medida, existió un descanso del cual fue difícil retornar fortalecido. Y cuando he logrado despertar, siento que es algo tarde para recomponer el tiempo perdido.

Para demostrar que en el transcurso del año me fue ganando la dejadez, la fatiga de luchar solo en demasiados frentes al mismo tiempo, la incapacidad de sostener esa marca de autor necesaria para intentar demostrar que la obra valía la pena ser leída, es que subo este post con una entrevista radial realizada en el mes de mayo, y a la cual recién ahora me propongo compartir.

Siete meses pasaron de ese episodio (que puede escucharse completo clickeando en la imagen). Siete meses de mi última aparición pública hablando de mi libro. Antes de eso, hubo una crítica publicada por los amigos de El Nuevo Diario Rojense, una amigable charla con los compañeros del programa de radio Aldea Popular, una gentil y nunca bien agradecida reseña en Noticias de Rojas, y una segunda entrevista en El Nuevo, basada en la declaraciones de esta entrevista realizada por mis amigos Hernán Martino y Enzo Medina para Radio Rojas. Intermedias, algunas breves consideraciones en redes sociales, que tuvieron escasa (y hasta nula) repercusión.

Y eso fue todo. Demasiado poco por tratarse de algo que pueda considerarse como una campaña aceptable destinada a consolidar la imagen de un autor y su obra.

Esta entrada, y el hecho de compartir este audio, tienden a acreditar la seguidilla de errores perpetrados en torno a la planificación de estrategias de marketing. (Tal vez algún día escriba con mayores detalles mi experiencia en esta cuestión de la autopublicación). ¿Aporta algo compartir una entrevista con fines promocionales cuando el producto ya no tiene ventas, cuando el interés por la novela es casi inexistente y, por si fuera poco, pronto estará a disposición de todo el mundo de manera gratuita en la red? A todas luces creo que no aporta nada, como no ser sacarse de encima todo el (¿abundante?¿escaso?) material generado en torno a esta obra.

Demasiado tarde. Porque la siesta fue larga. Pero a esta altura no quiero guardarme nada. Incluso aquello que ya no me sirve.


***

Antes de fin de año la historia de Lolei completará su ciclo de publicaciones en este blog. La novela estará disponible aquí en su totalidad. Y en unos pocos días el libro completo podrá descargarse gratis desde esta página en formato PDF y desde Amazon.com en EPUB. En principio, será por tiempo limitado. En breve avisaré cómo hacerlo.


Mientras tanto, con los ojos todavía lagañosos, vamos agotando el ciclo de Lolei para dejarlo descansar (tal vez para siempre). Y nos preparamos para una nueva siesta que, ojalá, no sea tan larga como esta.


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